El narrador: quién es ese tipo y qué tipos de narradores hay

Una de las elecciones más importantes a la hora de comenzar a escribir tu novela es la del narrador

El narrador es la figura central e imprescindible en la configuración de un relato. Es la voz que se encarga del relato y quien hace posible la conversión de la historia en trama. A través de él se filtra toda la información contenida en la historia. De él depende la selección de los hechos y su orden. El narrador presenta a los personajes y los sitúa en las coordenadas espacio-temporales del relato, describe sus acciones y comportamientos. Gracias a la voz del narrador, que impone su mirada y su perspectiva, el lector es capaz de acceder y comprender la historia

El narrador es, como ves, el eje central de la novela y el elemento que distingue al género narrativo de otros géneros, como el dramático o el cinematográfico. 

Siempre ha de haber un narrador en la novela, aunque sus características y el cómo sea percibida su voz por el lector varíe mucho de una novela a otra.

El narrador no es el autor

Una puntualización muy básica, pero a veces necesaria, sobre todo si estás empezando a practicar tu escritura, es tener claro que el narrador de un relato no es el autor (material) de un relato. Tu voz no debe confundirse con la voz  que narra la historia de tu novela, sino que debes encontrar una voz propia para tu narrador. 

Esto se ve claro cuando la función de narrador recae en uno o varios personajes de la historia, que deben contar los hechos con sus propias palabras, tono y matices, pero a veces se olvida cuando elegimos un narrador externo. Incluso en géneros como la autoficción o la autobiografía, la voz narrativa no es la del autor, sino una máscara tras la que el verdadero autor, de carne y hueso, se esconde. 

“Quien habla (en el relato) no es quien escribe (en la vida), y quien escribe no es quien existe” .

R. Barthes
el narrador no es el autor

Narrador en primera persona, en segunda persona y en tercera persona

Seguro que te suena esta clasificación de los tipos de narrador en función de la persona gramatical que utilicen en su discurso y, si no, vamos a recordarla:

  • Narrador en primera persona: el que utiliza el «yo» para narrar. Suele ser un personaje y narrar su propia historia.
  • Narrador en tercera persona: el que utiliza el «él/ella/ellos/ellas» para narrar hechos que les suceden a otras personas.
  • Narrador en segunda persona: el que se utiliza en los libros de Elige tu propia aventura y en escritos experimentales. Mi consejo es que te olvides de este, al menos hasta que domines otros aspectos de tu técnica.

Pero, bajo mi punto de vista, esta clasificación no es la más acertada. Demasiado sencilla y limitante para definir una entidad tan compleja como es el narrador de un relato.

De acuerdo con uno de los padres de la Narratología, el crítico y teórico literario francés Gérard Genette, esta fórmula gramatical es, en realidad, consecuencia de la actitud narrativa escogida. Es decir, que nuestra elección como escritores no es entre personas gramaticales (primera, tercera…) sino que el uso de una forma gramatical concreta es el resultado de elegir una serie de características del narrador que veremos a continuación.

Gerard Genette

Decir que vamos a utilizar un narrador en primera persona o un narrador en tercera persona puede ayudarnos a resumir la elección narrativa que hemos hecho, pero nuestro narrador no se define (al menos no únicamente) por ese uso de la primera o tercera persona gramatical.  

Además, en ocasiones, esta clasificación resulta confusa, porque un relato de un personaje que cuenta su propia vida puede adoptar una tercera persona para hacerlo (hablando de sí mismo en tercera persona), o bien un narrador externo puede adoptar el «yo» en primera persona para narrar la historia de otro.

Por ejemplo, tanto el narrador del Lazarillo como el de El Quijote utilizan la primera persona en su relato, pero lo hacen desde una posición diferente: el Lazarillo como protagonista de su historia, y el segundo para contar la historia del hidalgo manchego. Esta posición o actitud narrativa diferente es lo que diferencia la voz narrativa del primer relato (homodiegético) y del segundo (heterodiegético).

Las tres preguntas básicas para descubrir tu narrador

Si la clasificación mediante personas gramaticales no es del todo adecuada, ¿cómo podemos entonces empezar a definir nuestro narrador?

Creo que una de las formas más sencillas es hacerse las tres preguntas básicas de la enunciación:

1. ¿Quién habla?

2. ¿Desde dónde habla?

3. ¿Cuándo habla?

La primera pregunta, «quién habla», hace referencia a la persona que narra y a la relación que esta tiene con la historia que cuenta.

La segunda pregunta, «desde dónde», se refiere al nivel narrativo en el que se sitúa el narrador con respecto a la historia que cuenta. También se tienen en cuenta aquí la distancia y la perspectiva que adopta el narrador.

La tercera pregunta, «cuándo», tiene que ver con el momento desde el cual se narra la historia.

La voz narrativa: ¿quién narra?

La «voz» es el término empleado para referirse al emisor de un relato, es decir, a quien cuenta la historia.

Genette distingue entre la enunciación (¿quién habla?) y la percepción (¿quién ve?). Es importante separar la voz narrativa del foco (o visión) narrativo, porque no tienen por qué coincidir. Por ejemplo, cuando el narrador es una voz que no participa en la historia (no es un personaje el que habla), pero su visión está limitada a lo que un personaje (normalmente el protagonista) percibe.

Para clasificar al narrador según su voz tomamos como referencia su implicación en los hechos que relata. Según su relación con la historia, nuestro narrador puede ser:

Narrador heterodiégetico, como narrador ausente de la historia que cuenta. Es una entidad externa, que no se implica como personaje. No es un personaje, sino una «voz» indefinida la que cuenta la historia. Se suele asociar a este narrador el uso de la tercera persona gramatical.

Narrador homodiegético, como narrador implicado en la historia en distintos grados. Es un personaje de la novela, y según su papel podemos distinguir subtipos. Puede ser un narrador-testigo cuando la narración la lleva a cabo un personaje secundario (el caso de El gran Gastby o de Watson en las novelas de Sherlock Holmes). Si el narrador, en cambio, es el protagonista, diremos que se trata de un narrador autodiegético (el que cuenta su propia historia)..

Elegir la persona narrativa que llevará la narración en nuestra novela supondrá, por tanto, en elegir entre estas dos actitudes: hacer que los personajes (protagonistas o secundarios) cuenten la historia o hacer que la cuente una «voz» ajena a la misma.

Niveles narrativos: ¿desde dónde narra?

Pero el narrador no solo se puede asociar (o no) a una persona, sino que se sitúa además en alguno de los tres niveles que definía Genette para la diégesis. La diégesis es el término griego «relato», con el que se designa la sucesión cronológica de acciones y acontecimientos que constituyen la historia. Es el mundo de ficción de tu novela.

Según la posición del narrador con respecto a la historia podemos distinguir:

Nivel extradiegético: cuando la voz narrativa se sitúa fuera del mundo de ficción. Es alguien (definido o no) externo a la historia que narra. También se le llama a veces narrador externo. Este narrador que narra «desde afuera» puede ser un narrador heterodiegético (no-personaje), como en el caso de un narrador omnisciente (en Harry Potter, por ejemplo), o bien homodiegético (personaje): por ejemplo cuando un narrador en primer grado cuenta su propia historia con una perspectiva externa, en tercera persona. Este es el caso de narradores-editores, o narradores-autores que, siendo «personajes» definidos presentan una historia de terceros en la que no participan.

Nivel intradiegético: cuando el narrador está dentro de la historia que narra. También en este nivel encontramos narradores heterodiegéticos, como es el caso de Scherezade, de Las 1001 noches, que relata historias en las que ella no participa, y narradores homodiegéticos, cuando un personaje relata hechos en los que ha participado (como el caso de la narración que hace Kvothe a Cronista en El nombre del viento). Cuando los personajes dentro de la historia principal se convierten en narradores eventuales de otra historia (relato en segundo grado), como es el caso de Scherezade o Kvothe, hablamos también de nivel metadiegético (una historia dentro de otra historia).

La distancia narrativa: el showing y el telling

Tanto el tipo de voz como el nivel narrativo que hemos visto nos ayudan a definir nuestra persona narrativa: si es un personaje o no, y si cuenta los hechos desde dentro o desde fuera de la historia.

Otra importante característica del narrador es la forma que tiene de presentar los hechos y de regular la información. Aquí Genette considera dos modos narrativos básicos: la distancia y la perspectiva (o «punto de vista»).

Igual que a la hora de observar un cuadro, nuestra visión depende de la distancia desde que lo observemos y la posición que tomemos con respecto a él.

Con respecto a la distancia, hay dos formas narrativas:

  • La narración o el telling (diégesis), consiste en contar lo que pasa. Es cuando el narrador toma las riendas de la narración como mediador explícito entre los hechos y el discurso narrativo (discurso indirecto). Es el tipo de narrador que interviene con sus juicios y opiniones en lo que narra.
  • La imitación o el showing (mímesis), consiste en mostrar lo que pasa. Trata de representar la historia directamente, sin que la voz del narrador cobre protagonismo. Digamos que el narrador se esfuerza por «desaparecer» de la escena, dejando que los hechos y los personajes hablen por sí solos (discurso directo).

La tendencia actual, heredera de la crítica anglo-americana (con autores como Lubbock y Friedman), es a la minimización de la presencia del narrador, dejando a un lado el típico narrador omnipresente y juicioso del siglo XIX y sustituyéndolo por un narrador más observador, silencioso e impersonal, que pretende dar la sensación de que la historia se cuenta a través de sí misma.

En narrativa, el showing en estado puro es difícil de alcanzar a menos que sea un registro de diálogos (como ocurre en la dramaturgia), pero de lo que se trata es de proporcionar una «ilusión» de mímesis. Esa ilusión de mímesis se consigue regulando la presencia del narrador y la cantidad de información: a menor presencia del narrador y mayor cantidad de datos informativos, mayor será la sensación de showing.

El punto de vista narrativo: focalización

¿Por qué en algunas novelas el narrador parece saberlo absolutamente todo lo que concierne a la historia y, en cambio, en otras se comporta como si desconociera el pasado o los pensamientos de los personajes?

En Narratología esta variabilidad del narrador se explica mediante el concepto de focalización, perspectiva o punto de vista. Recordemos que Genette distinguía entre la enunciación (la voz que habla) y la percepción (a través de quién percibe). Este último, el filtro a través del cual el narrador observa la historia, es el foco.

Como se explicaba más arriba, el modo en que el narrador regula la información tiene que ver con la distancia (mostrar lo que pasa vs. contar lo que pasa) y con la posición en la que el narrador se sitúa respecto de la historia (perspectiva). La focalización consiste en la adopción (o no) de un punto de vista que limite alguna de sus observaciones: lo que se llama también «restricción de campo».

No debe confundirse el «foco» con la «persona» narrativa (si el narrador es un personaje que participa en la historia o no). El punto de vista es un modo de narrar los hechos. La visión y el grado de conocimiento de la historia será distinta según el foco del narrador.

Tipos de focalización

1. Relatos no focalizados o con focalización cero: cuando el narrador no tienen limitaciones en cuanto a su conocimiento de la historia y los personajes. El narrador sabe mucho más que los personajes. Es el también llamado narrador omnisciente o relato con visión por detrás. Dentro de este tipo podemos encontrar:

  •  Una omnisciencia neutra: cuando el narrador oculta su saber y es objetivo, invisible (Harry Potter). 
  • Narrador intruso: el que opina y comenta (El Quijote, Tristram Shandy…)

2. Relatos focalizados o limitados: son aquellos en los que el narrador pone el foco en un personaje que limita su percepción. Esta restricción de campo se puede dar tanto en narradores heterodiegéticos (no-personajes) como homodiegéticos (narradores testigos o protagonistas). Hay varias posibilidades en cuanto a su limitación:

  • Focalización externa: se limita a reflejar lo que el sujeto perceptor registra a través de los sentidos. El narrador sabe menos que el personaje, puesto que no tiene acceso a su mundo interior más que a través de sus acciones, que son las que se limita a registrar. Es el también llamado narrador cámara, narración dramática, relato objetivo, relato conductista, o relato de visión desde afuera.
  • Focalización interna: cuando narra desde el interior del personaje y asistimos a los hechos a través de sus ojos y su conciencia. El personaje supone el filtro del universo de ficción y el narrador oculta su presencia tras la mirada del personaje. El narrador sabe lo mismo que el personaje (o personajes) que le sirve como foco.

Además, la focalización puede ser fija, variable o múltiple, dependiendo si se mantiene siempre la misma perspectiva o si van alternándose varios tipos de focalizaciones o varios puntos de vista. 

El tiempo narrativo

Recuerda, eran tres las preguntas básicas que hacer a la narración de cualquier relato: quién habla, desde dónde narra y cuándo narra. 

Ya hemos hablado de la persona narrativa y el modo narrativo; vamos a ver ahora brevemente la última cuestión a la hora de configurar nuestro narrador: el tiempo narrativo.

Genette distinguía entre el tiempo de la historia (el tiempo de los acontecimientos) y el tiempo del relato (el que abarca el discurso narrativo). El primero se refiere al tiempo en el que transcurren los hechos de la novela; el segundo al momento en el que el narrador los narra. Esta distinción nos permite analizar las cuatro relaciones temporales básicas entre la narración y la historia:

  • Ulterioridad: desde un presente narrativo se narran en pretérito hechos que sucedieron en el pasado. Es el modo temporal más utilizado.
  • Anterioridad: se narran acontecimientos situados en el futuro. Este tipo es propio de relatos proféticos.
  • Simultaneidad: se narrar hechos que suceden en ese mismo instante presente
  • Intercalación: en la que se mezclan los tres tiempos anteriores.

¿Qué narrador es el mejor para mi historia?

Narrador testigo, narrador omnisciente, narrador autodiegético… pero ¿cuál debo elegir para mi novela?

Es importante que dediques tiempo a reflexionar sobre la cuestión del narrador para tu historia, porque si nos precipitamos o tomamos una decisión equivocada es probable que tengamos que reescribir más adelante buena parte de nuestro relato.

Tener claros todos estos conceptos de los que hemos hablado te ayudará a meditar sobre las necesidades de la historia que quieres contar y a elegir el mejor narrador para ella. Recuerda que es uno de los elementos, junto a la premisa y los personajes principales, que te ayudará a dar forma a la trama una vez lo tengas decidido.

Como has visto, hay varias preguntas que puedes hacerte a la hora de reflexionar sobre tu narrador, por ejemplo:

¿Mi narrador será un personaje o una «voz» no definida?

¿Contará la historia desde el exterior o desde una posición interna?

¿Quiero que el lector note la «presencia» de mi narrador o quiero que se centre en lo que les sucede a los personajes?

¿Quiero que mi narrador lo sepa todo sobre la historia o que su mirada se limite a uno o varios personajes?

¿Lo que cuenta son hechos que sucedieron hace tiempo o habla sobre lo que está sucediendo en ese mismo instante?

Un truco que puede serte de utilidad es escribir una breve escena de tu novela utilizando distintos tipos de narradores y luego analizar (solo o con ayuda) cuál es la mejor opción para tu historia.

¿Todavía no sabes por cuál decidirte? Si es tu primera novela o no tienes mucha experiencia puedes probar con los narradores que más se están utilizando en la literatura comercial actual:

1. Narrador-protagonista (autodiegético). Como el de Los juegos del hambre.

“Cuando me despierto, el otro lado de la cama está frío. Estiro los dedos buscando el calor de Prim, pero no encuentro más que la basta funda de lona del colchón. Seguro que ha tenido pesadillas y se ha metido en la cama de nuestra madre; claro que sí, porque es el día de la cosecha.”

Suzanne Collins. Los juegos del hambre

2. Narrador heterodiegético (no-personaje) limitado a un punto de vista (o, si quieres, varios: pero no más de cuatro, para empezar, o te complicarás la existencia de forma innecesaria). Por ejemplo, el que utiliza George R. R. Martin en Juego de tronos:

“El día había amanecido fresco y despejado, con un frío vivificante que señalaba el final del verano. Se pusieron en marcha con la aurora para ver la decapitación de un hombre. Eran veinte en total, y Bran cabalgaba entre ellos, nervioso y emocionado. Era la primera vez que lo consideraban suficientemente mayor para acompañar a su padre y a sus hermanos a presenciar la justicia del rey. Corría el noveno año de verano, y el séptimo de la vida de Bran.”

George R. R. Martin. Juego de tronos

¿Qué tipo de narrador es con el que te siente más cómodo/a? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

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