Estructuras narrativas: kishotenketsu o la narrativa sin conflicto

¿Es posible escribir una buena historia sin conflicto?

Las estructuras narrativas tienen mucho que ver con la forma de pensar y de ver el mundo de una cultura en concreto. En el blog hablamos mucho de los arquetipos (de trama, de personajes, etc.) que imperan en nuestra tradición occidental y de la importancia que tienen en el gusto y las expectativas de los lectores. Pero existen muchas otras formas de narrar y la forma en la que las historias funcionan en un lugar y otro no tiene que ser la misma. Es el caso de la estructura kishotenketsu, popular en narraciones de la tradición asiática.

El conflicto y la narrativa occidental

En la narrativa occidental tenemos muchos modelos de estructura, de los que ya hemos visto algunos en el blog: la estructura en tres actos, los siete actos, el viaje del héroe, las funciones de Propp… Hay una cosa que todas ellas tienen en común: que se basan, predominantemente, en el conflicto.

En nuestra cultura actual la mayoría de narraciones se basan en la lucha, en el enfrentamiento, en la resolución de problemas. Normalmente la trama presenta a un héroe que tiene una meta y unos obstáculos que debe superar, o unas fuerzas antagonistas que le impiden obtener lo que desea. De esa tensión nace un conflicto que no se resuelve hasta el último clímax de la novela.

A veces la estructura toma forma de viaje, como la que vimos en el monomito de Campbell, muy utilizada en la antigüedad y que, según el antropólogo, es común a varias culturas. También, en este tipo de estructuras, ya desde el primer acto, aparece un primer giro, basado en el conflicto, que se desarrollará durante el segundo acto para alcanzar su clímax y solución en el tercer acto.

conflicto narrativo

En los talleres de narrativa actuales y en los manuales de escritura creativa el conflicto es una parte esencial de la novela. Podría decirse que se considera imprescindible al acto de narrar y que la falta de conflicto suele ser uno de los fallos más comunes en la pila de manuscritos que acaban siendo rechazados por las editoriales. 

Pero ¿es realmente indispensable el conflicto en la narrativa?

La narración contemplativa del kishotenketsu

Hay otras formas de narrar que no se focalizan en el conflicto. Por ejemplo, tenemos el kishotenketsu, que es un tipo de narración oriental que se centra en la exposición y el contraste.

La estructura del kishotenketsu parece que tiene su origen en la poesía china y japonesa, y se ha exportado a otras culturas sobre todo a través del manga y los videojuegos.

¿No te has dado cuenta de que al leer o ver cine asiático se aprecia un ritmo distinto en la narración? Si no estamos habituados a este tipo de relatos quizá notemos un tempo más pausado y una disposición de los elementos de la trama que no tiene que ver tanto con «cosas que solucionar» sino más bien con la contemplación profunda de algún aspecto de la realidad o de un tema. 

La estructura narrativa del kishotenketsu se compone de cuatro actos: introducción, desarrollo, giro y reconciliación. En estas cuatro partes se narran dos eventos sin aparente relación, pero que al sumarse se transciende su significado.

estructura kishotenketsu

KI – introducción

En este primer acto, al igual que en la narrativa occidental, se introduce la premisa de la obra y los agentes principales. Se presentan los personajes, la época, el lugar y toda la información necesaria para entender la historia principal. 

SHO – desarrollo

En esta segunda parte se desarrolla la premisa del primer acto, siguiendo una lógica de causa-efecto, parecida a la de nuestra narrativa tradicional. A veces el ki y el sho pueden aparecer tan juntos que parece que forman un solo acto. Aunque el sho desarrolla la tensión que prometía la premisa, lo hace sin grandes cambios ni sobresaltos.

TEN – giro

Este es el acto que introduce la mayor parte de la tensión narrativa, porque de repente aparece un elemento aparentemente fuera de la historia que lo pone todo un poco patas arriba. Este punto de inflexión en la historia supone cierto desequilibrio con respecto a lo narrado en el ki y el sho. A veces el giro del ten consiste en la introducción de un elemento misterioso, que sorprende al lector, o sencillamente de un relato que no parece tener relación directa con la historia principal.

En este acto podríamos enmarcar la aparición de los espíritus del bosque en Mi vecino Totoro, o el regreso al hogar familiar del protagonista de Kokoro, de Natsume Sōseki.

totoro y el kishotenketsu

KETSU – reconciliación

Este último acto actúa como conclusión de ambas historias, y unifica el contraste entre los dos primeros actos y el tercero. Es la reconciliación entre los dos elementos yuxtapuestos tan dispares, que juntos alcanzan un nuevo significado. Es lo que sucede en la última parte de Kokoro, donde la carta de Sensei arroja luz sobre todo lo anterior. en este último acto se puede producir un cambio o un aprendizaje, pero no es algo obligatorio.

kokoro

Como ves, el atractivo de este tipo de estructura no reside en el conflicto del héroe contra algo, sino en el choque y contraste de los elementos del ki y el sho con el elemento del ten. Mientras que en la narrativa occidental el lector sigue pasando páginas para averiguar si el protagonista conseguirá su objetivo o no, el lector de este tipo de historias espera ver cómo se integran todas las partes de la trama en un nuevo equilibrio.

Como señalaba al principio, me parece que nuestras estructuras dicen mucho de nuestra forma de ver el mundo. Entonces, ¿qué dice de nosotros, como sociedad, el que nuestra estructura narrativa tradicional se base en el conflicto y en la lucha? ¿Es realmente imprescindible el conflicto para enganchar al lector en una historia?

kishotenketsu

¿Conocías esta estructura? ¿Eres lector asiduo de este tipo de literatura? Si se te ocurren más ejemplos o quieres contarme cualquier cosa sobre este tipo de estructura, no dudes en dejarme un comentario. ¡Gracias por leer!

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